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Mindfulness en el aula: beneficios para el alumnado

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El Mindfulness ha aparecido como una práctica que ha trascendido de la meditación y de terapia para ser aplicado con mucho éxito en grupos de trabajo de diferentes organizaciones y ahora ha llegado a las aulas. A continuación hablaremos sobre el mindfulness en el aula.

Pero, ¿qué es exactamente?, ¿por qué de pronto todos lo quieren aprender?, ¿es realmente tan nuevo? Estas y otras preguntas te las respondemos aquí.

¿En qué consiste el Mindfulness?

El mindfulness es un término en inglés que se refiere básicamente a la capacidad de estar en el aquí y en el ahora. En español podríamos decir que es prestar “atención plena”. También podemos referirnos al término como plena conciencia, conciencia abierta y presencia mental, entre muchas otras acepciones.

Se trata de un prestar atención de manera intencional a todo lo que ocurre en nuestro entorno, sin hacer juicios y con la mente abierta. De esta manera, es posible comprender mejor nuestros procesos internos como el estrés, la ansiedad, el dolor, la ira y los diferentes desafíos que nos presenta la vida.

Así como esta filosofía de vida se aplica a los procesos internos, también se usa para comprender fenómenos y cosas que nos rodean, como animales, objetos, conceptos, personas y relaciones.

Aunque la práctica ha estado asociada a diferentes religiones durante más de 2.500 años, en la actualidad el mindfulness está siendo aprovechado por instituciones y grupos aconfesionales para mejorar el rendimiento personal y organizacional. 

De la misma manera, diferentes equipos de científicos alrededor del mundo lo usan para llevar a cabo sus investigaciones con excelentes resultados.

En el campo educativo esto ha sido una idea que ha revolucionado la forma en que los alumnos aprenden en el aula. Docentes y estudiantes han alcanzado con esta práctica un notable cambio en el rendimiento escolar, no solo en las calificaciones, sino en el proceso de aprendizaje. Veamos cómo puede beneficiar el mindfulness al proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Qué beneficios puede aportar al aula?

¿De qué forma la incorporación del mindfulness en el aula puede ser beneficiosa para los alumnos? Esta es una pregunta que merece la pena responder. Los beneficios del mindfulness, una vez aprendida la técnica, serán evidentes en alumnos más dispuestos y capaces de ejecutar sus tareas en clases.

  • Se reducen los niveles de estrés: una mente enfocada en el aquí y el ahora puede gestionar eficientemente el estrés. Estudiantes y docentes aprenderán a desarrollarse en situaciones potencialmente estresantes y las pueden superar con más facilidad que los que no manejan la técnica.
  • Mejora la capacidad de atención y los niveles de concentración: el mindfulness en el aula es altamente efectivo, incluso en estudiantes con trastorno de déficit de atención. Está demostrado que después de una sesión de “atención plena”, los alumnos atenderán mejor a la jornada de clases y retendrán más tiempo la enseñanza recibida.
  • Favorece el autocontrol de las emociones: tanto estudiantes como docentes serán más proclives a permanecer bajo control aun en situaciones adversas. Los alumnos sabrán reconocer lo que están sintiendo y canalizarlo adecuadamente.
  • Eleva el rendimiento académico: prácticamente esta es una consecuencia lógica de procesos mentales debidamente orientados hacia lo que ocurre en el aula. Un alumno que aprende a enfocar su mente podrá asimilar mejor los contenidos que recibe en su clase y cuando estudia en casa. Su rendimiento en las evaluaciones será notablemente superior al de cualquier otro.
  • Fomenta la resiliencia, la creatividad y las actitudes positivas: un alumno que practica el mindfulness procesa mejor las situaciones adversas y es capaz de resolver y superar sus problemas con eficiencia. También puede desarrollar relaciones interpersonales saludables y en sano equilibrio. Es una persona tolerante, respetuosa, cooperativa y compasiva con el prójimo.

Mindfulness para niños: ¿Cómo practicarlo con nuestro alumnado?

Los primeros que tienen que aplicarlo e internalizarlo son los profesores. Esta es la única forma en que se pueda extender a los alumnos. Un docente enfocado y bajo control podrá ser capaz de ayudar a sus alumnos a aprender la técnica. 

Se recomienda un mínimo de 8 semanas de formación y al menos 6 meses de práctica personal y grupal antes de llevarla al aula.

Sin imposiciones

Como técnica de enfoque, control y relajación, el mindfulness no puede ser impuesto. Los alumnos deben participar voluntariamente y de buen ánimo en el aprendizaje, de lo contrario no surtirá efecto ni se aprovecharán los beneficios. Los primeros interesados, para que todo funcione, deben ser los docentes.

Todos deben participar

Esto es un proceso que involucra a todas las partes, no solo al docente de aula y a sus alumnos. El personal directivo debe integrarse en el aprendizaje de la “atención plena”, y de la misma manera deben hacerlo los padres, representantes y tutores para que se refuerce el aprendizaje en casa. 

Si no hay participación de todos será imposible obtener resultados satisfactorios.

Algunas actividades y dinámicas para introducir el Mindfulness en el aula

Hay algunas actividades sencillas que podemos hacer con los alumnos durante la jornada de clases mientras aprenden la técnica pueden hacer lo siguiente:

1º – Cuando regresan del patio de juegos los alumnos llegan agitados, así que se les pedirá que se sienten tan cómodos como puedan en sus sillas y se concentren en sentir su respiración durante minutos. Solo harán eso, no es necesario cerrar los ojos, bastará con que sus cuerpos se acompasen a su ritmo respiratorio.

Este ejercicio les ayuda a calmar los ánimos antes de empezar con la siguiente actividad.

Te proponemos esta peonza gigante, con la que te resultará mucho más fácil introducir estas dinámicas en el aula. Gracias a sus diferentes plantillas, giro y actividades lúdicas, te permitirá alcanzar situaciones de calma y concentración en el aula, a la vez que captaras el entusiasmo y atención de tus alumnos. Puedes echarle un vistazo en Amazon haciendo clic aquí.

2º – Ejercicio de visualización. Cuando consiguen concentrarse en su respiración, se les puede pedir que visualicen un lugar que los haga sentir tranquilos, seguros y relajados. 

Hagamos preguntas: ¿cómo se sienten allí?, ¿cómo es ese lugar? ¿cómo sienten sus cuerpos? Mientras visualizan deben prestar atención a su abdomen, ver cómo se hincha y se desinfla con la respiración. Muy pronto aprenderán a visualizar con este ejercicio.

Con una fruta. Deben cogerla y observarla como si nunca la hubiesen visto antes, apreciar su color, forma, textura, tamaño, peso. Después deben olerla y con los ojos cerrados comerla lentamente, disfrutar del sabor, del sonido que produce el masticarla. Esta es una experiencia que permite usar los cinco sentidos para concentrarse en una sola cosa.

Te dejamos también la web de la CEAC en la que podrás encontrar otras dinámicas para iniciar a los niños en el mindfulness.

Consejos finales:

Para los niños hasta 5 años no se deben usar más de 5 minutos en el ejercicio, los más grandes pueden estar hasta 15 minutos. Lo más recomendable es empezar con ejercicios cortos e ir incrementando la duración hasta alcanzar los 15 minutos.

Para el niño es importante que el adulto participe con ellos en los ejercicios. El ambiente debe estar calmado y libre de ruidos perturbadores. Lee este artículo si quieres conocer una técnica infalible para controlar el nivel de ruido en el aula.

La actitud del docente debe ser abierta, relajada y alegre para los ejercicios.

Ahora que ya conoces en qué consiste esta nueva tendencia, podrás seguir estos consejos para introducir poco a poco dinámicas mindfulness en el aula.

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