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Inteligencia emocional, el secreto de las relaciones efectivas

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La inteligencia emocional, es una de las más desconocidas e interesantes del grupo, por lo que hemos dedicado este artículo a mostrar sus puntos claves desde la visión del psicólogo y doctor en educación, Rafael Bisquerra.

Todos somos inteligentes, pero no de la misma manera. Y es que cada uno de nosotros destacamos por poseer algún tipo de inteligencia que, en muchas ocasiones, no es el típico modelo analítico y racional de siempre.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional, fue descrita por primera vez en 1990 por David Goleman, un psicólogo estadounidense que luego de fusionar el concepto de inteligencia intrapersonal, atribuida a Gardner e inteligencia interpersonal, acuñado por Salovey y Mayer, logró darle nombre a la habilidad humana de manejar, discriminar y utilizar emociones para dirigir acciones y pensamientos. Asimismo, puede definirse como la capacidad de comprender, modificar y empatizar tanto con los estados emocionales propios como el de los demás.

Debido a que es un término relativamente nuevo, su significado se ha ido modificando a lo largo de los años. No obstante, en la actualidad, la mayoría de los expertos en el tema coinciden en que, la inteligencia emocional es producto de los siguientes cuatro factores:

  • Regulación emocional: las ideas y pensamientos se encuentran destinados a promover el crecimiento personal, emocional e intelectual, con el objetivo de gestionar adecuadamente los sentimientos o emociones en las distintas situaciones diarias.
  • Percepción emocional: la emocionalidad del ser es percibida, valorada, identificada y expresada con natural fluidez, sin repercutir negativamente en los otros.
  • Facilitación emocional del pensamiento: integra en el sistema cognitivo las emociones junto con el pensamiento. Prioriza los sentimientos, al mismo tiempo que procesa la información más importante.
  • Comprensión emocional: armoniza las relaciones interpersonales por medio del reconocimiento de las emociones y su posterior comprensión.

Como podemos ver, este tipo de inteligencia es una facultad mental bastante compleja, que se relaciona íntimamente con la acción humana.

Bisquerra y la inteligencia emocional

Para el autor español, la inteligencia emocional es la capacidad de concientizar las emociones propias y por supuesto, la de los demás; incluyendo el clima emocional que acompaña los diferentes contextos. Puesto que cuando adquirimos consciencia sobre nuestros sentimientos y emociones personales, desarrollamos la habilidad de reconocerlas en el otro, permitiéndonos pensar y actuar en consecuencia.

El trabajo de Bisquerra destaca principalmente por el minucioso estudio de las ramas que conforman dicha aptitud. Es por ello que, a continuación, mostramos lo mejor de sus hallazgos, uno a uno.

Consciencia emocional

Hace ya mucho tiempo que se comprobó que los estados emocionales (independientemente de ser positivos o negativos) influyen en la manera de comportarnos. Partiendo de ahí, Bisquerra, llegó a la conclusión de que la consciencia emocional es la capacidad de comprender la reciprocidad entre la cognición, las emociones y el comportamiento.  

Regulación emocional 

Aunque inicialmente la regulación emocional se presentó como un “todo”, existen cuatro micro competencias que dan base a este elemento:

  • Habilidad para afrontar retos y hechos conflictivos
  • Manifestación emocional adecuada
  • Capacidad para generar y sentir emociones positivas de manera voluntaria
  • Control de emociones y sentimientos negativos.

En pocas palabras, la clave para poder ejercer con éxito la autorregulación, es aprender a identificar las emociones negativas como la ira o la frustración. De ese modo, será posible comprenderlas y desecharlas o al menos mitigarlas, a favor de sentimientos constructivos.

Autonomía emocional

Bisquerra se refiere a la autonomía emocional como un conjunto de cualidades asociadas a la autogestión, entre las cuales se pueden mencionar: la responsabilidad, la autoestima, la autoeficiencia emocional, la capacidad para cuestionar analíticamente las normativas sociales, la habilidad de adoptar una actitud optimista ante la vida y la capacidad para aceptar la necesidad de ayuda.

Es importante mencionar que, la autoestima, tiene un lugar vital en este apartado, ya que poseer una imagen positiva de nosotros mismos, querernos y valorarnos de verdad, es el punto de partida para ejercer correctamente el resto de los elementos de la autonomía emocional como:

  • La resiliencia ante las dificultades
  • La automotivación en la totalidad de las áreas de la vida
  • La autoeficacia emocional en las relaciones personales y sociales

El uso de cada uno de estos micro componentes, nos da la plena libertad de manejarnos adecuadamente frente a las emociones propias y externas, optimizando la calidad de nuestras relaciones con lo que nos rodea.

Competencia social

La competencia social según Bisquerra, nos habla de la facultad para mantener relaciones satisfactorias con los demás, cuestión que demanda la aplicación de habilidades sociales básicas, tales como la asertividad, la tolerancia, el respeto y la comunicación efectiva.

Sus micro componentes son:

  • Saber escuchar.
  • Practicar la empatía. Te dejamos este articulo en el que te enseñamos a desarrollar la empatia durante la infancia.
  • Utilizar las normas de cortesía (saludar, despedirse, agradecer, disculparse, esperar turno, etcétera).
  • Aceptar y valorar los derechos y diferencias grupales e individuales
  • Ejercer la comunicación receptiva y expresiva
  • Comportamiento cooperativo y proactivo
  • Facultad para expresar y defender las opiniones, derechos y sentimientos propios, sin irrespetar los de los demás.
  • Capacidad para anticiparse a los conflictos sociales, evaluarlos y si es posible, resolverlos efectivamente con buena actitud para las partes involucradas.
  • Virtud para encauzar situaciones emocionales en escenarios sociales.

El aprendizaje de estas habilidades, nos garantizan relaciones sólidas y agradables en cualquier entorno, dando como resultado un nivel de bienestar mayor.

Competencias para la vida y el bienestar

La última competencia que integra la inteligencia emocional de acuerdo a la acertada visión de Bisquerra, se refiere a las aptitudes para la vida y el bienestar. Estas, nos dan las herramientas necesarias para organizar la vida de un modo sano y equilibrado, a su vez que facilita la experimentación de vivencias satisfactorias constantemente.

Para alcanzar dichos beneficios, el catedrático de la Universidad de Barcelona expresa que debemos:

  • Trazar objetivos flexibles y realistas a largo y corto plazo.
  • Responzabilizase por las decisiones propias a todo nivel, considerando aspectos sociales y éticos.
  • Aceptar la necesidad de ayuda y recursos apropiados
  • Disfrutar conscientemente y trasmitirlo a otras personas.
  • Reconocer los derechos y deberes correspondientes como ciudadano.
  • Capacidad para realizarse o trascender.

En conclusión

La propuesta de inteligencia emocional ofrecida por Bisquerra, puede resumirse en la posibilidad que tenemos como seres humanos de mejorar y aumentar nuestra calidad de vida, por medio del conocimiento emocional individual, lo que no solo despeja el camino del autoconocimiento y la autoaceptación, sino que nos enseña a regular los impulsos, establecer buenos contactos y fluir frente a las adversidades.

Ya que conoces la importancia de trabajar y potenciar la inteligencia emocional, te animamos a continuar leyendo nuestro artículo en el que te enseñamos a trabajar las competencias emocionales.

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