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Mutismo selectivo, entre el silencio y la ansiedad

Aunque no es común este trastorno entre los niños, el mutismo selectivo debe tratarse tan pronto se manifieste. La detección temprana del problema es garantía de una más pronta solución. El mencionado trastorno se produce cuando el niño no puede comunicarse oralmente en algunos contextos o con personas determinadas. Más común en los varones que en las niñas, se presenta en 1 de cada 1.000 niños, aproximadamente. 

¿Cuándo se habla de trastorno de mutismo selectivo?

Las ocasiones en las que se presenta esta situación de incomunicación son diversas. Los niños hablan en casa, pero no en el colegio, en el aula, sobre todo. Sólo hablan con pocos compañeros de clase. No hablan fuera de la casa o con desconocidos. Se comunican solo con miembros de la familia muy seleccionados. 

También se les nota una actitud de parálisis en medio del grupo de personas entre las que se encuentran. Tienden a usar la mímica para expresarse, moviendo la cabeza o gesticulando para darse a entender.  

La gravedad de tal comportamiento radica en que suele acompañarse con ansiedad de parte del niño, al sentirse incapacitado para expresarse oralmente. Como suele ser una conducta que a los padres les resulta extraña, no se la toma como un trastorno sino como la reacción normal de un niño tímido o avergonzado. 

Los padres suelen creer que el niño está asustado y tienden a hablar por él cuando están en público. En ocasiones se llega a confundir con autismo, con malcriadez o hasta con un trauma adquirido debido a alguna situación negativa vivida por el infante.

¿Cuándo suele presentarse el mutismo selectivo?

Los niños suelen dar señales desde los 3 o 4 años, pero lo más frecuente es que no se diagnostique el trastorno como tal hasta que están en edad escolar. Esta conducta retraída y silenciosa trae consigo retrasos en el rendimiento escolar, así como problemas de sociabilidad. El niño se aísla, no pide ayuda cuando la necesita, ni participa en actividades gratificantes como el juego con sus compañeros en las horas de recreación.

Los niños que padecen este trastorno pueden sentir pánico escénico e incluso somatizar sus temores con vómitos, diarrea o dolor de cabeza, antes de ir a la escuela o a algún otro evento social. 

El mutismo selectivo también se manifiesta en algunos niños bilingües. El trastorno suele presentarse cuando deben hablar en su segundo idioma. Esto puede extenderse hasta en el uso de la lengua materna. Aquí el diagnóstico es un poco más complicado, pues el mutismo puede deberse a dificultades para entender la nueva lengua. De ser así, esto lo iría superando a medida que se familiarice con el segundo idioma.   

Recomendaciones para los padreshttps://betaniapsicologia.com/wp-content/uploads/2018/09/mutista.jpehttps://betaniapsicologia.com/wp-content/uploads/2018/09/mutista.jpe

La tendencia de los padres a hablar por el niño, asumida incluso hasta por los compañeros de clase, provoca que el mutismo selectivo se afiance y que a la larga sea más difícil de tratar. De ahí que tanto el psicólogo como los padres deben seguir pautas consensuadas para no caer en contradicciones durante el tratamiento.

 Algunas recomendaciones para padres y maestros serían las siguientes:

  • No hablar por el niño. Darle tiempo para responder, evitar la sobreprotección.
  • Evitar comparaciones con otros niños
  • Tranquilizarlo en caso de ansiedad con técnicas de relajación. Puedes consultar nuestras actividades mindfulness para trabajar la relajación. 
  • Trazarle metas sencillas y graduales, aumentando progresivamente el nivel de exigencia.
  • No castigarlo por no comunicarse
  • No premiar en exceso sus episodios de habla. Ser específicos cuando se los elogia, que el niño sepa cuándo ha hablado bien y oportunamente.
  • Evitar la sorpresa del entorno cuando logra hablar 
  • Formular preguntas que ameriten una respuesta estructurada, más allá de un sí, un no, o un simple movimiento de cabeza.
  • Repetir o parafrasear lo que dice el niño para demostrarle que se le ha entendido.
  • Narrar lo que el niño está haciendo, cada paso, para demostrarle interés en lo que hace y estimularlo a verbalizar él también sobre su actividad.
  • Propiciar la autonomía en el hogar y la socialización
  • Cambiar de escuela puede ayudar, así el niño no se verá confrontado con maestros o compañeros que conocen su problema.

Lo más importante para tratar esta condición

La clave del tratamiento es la paciencia, actuar bajo la confianza en que el niño superará tales impedimentos. Nunca debe hablarse delante del niño de su condición, teniendo en cuenta que el hogar es fundamental, pues es allí donde comienza el tratamiento. 

Solo en un entorno familiar donde se sienta aceptado y seguro le será más fácil desenvolverse, pues son los lugares naturales donde puede hablar y actuar con libertad. La actitud positiva e inteligente de los padres es fundamental a la hora de conquistar avances permanentes en el niño.

El tratamiento más adecuado

Es importante saber que el mutismo selectivo es un problema superable con el tratamiento indicado. No está demostrado que cuando el niño crezca el problema desaparecerá. Dejarlo pasar puede traer consecuencias difíciles de erradicar en el futuro. Por ello se hace necesario el diagnóstico oportuno de un especialista que descarte algún trastorno adicional del habla u otras razones que expliquen los cuadros de ansiedad. 

Brave Buddies, Amigos Valientes para tratar el mutismo selectivo

Uno de estos programas de atención al niño con mutismo selectivo es el llamado Brave Buddies, Amigos Valientes. Se trata de un tratamiento grupal que procede de la siguiente manera:

  • Las sesiones son intensivas, de todo un día o de una semana entera, pues son más provechosas que las consultas solo por unas pocas horas a la semana.
  • El programa se lleva a cabo en un aula simulada, pues es en el colegio donde este trastorno se presenta con mayor frecuencia. Se busca con ello el desenvolvimiento en un entorno similar al real.
  • Realizan excursiones a parques o heladerías para que el niño practique, en situaciones cotidianas, lo ejercitado durante el tratamiento.
  • Se involucra a todo el entorno familiar a fin de superar la ansiedad y las dificultades para hablar. Así comprometidos, se evita que todos se acostumbren a que el niño no hable y que sean los otros los que hablen por él, lo que se llama “patrón de rescate”. Los padres deben seguir las indicaciones del médico, según la terapia aplicada en consulta, ya que es en la casa donde se da la mayor parte de las situaciones de comunicación. Lo recomendado es alentar el habla de forma gradual, sin presiones y sin exigir actividades muy difíciles
  • También se involucra a la escuela, muchos maestros no conocen este trastorno y suelen confundirlo con bajo rendimiento, rebeldía o manipulación. También ocurre que el maestro, por desconocimiento, se acostumbre al mutismo del niño y a que sus compañeros respondan por él.
  • Si pasado un mes de tratamiento no se nota mejoría, es conveniente consultar con un psiquiatra infantil, quien podría recetar medicamentos para el control de la ansiedad o la depresión. Con esto se podría superar las inhibiciones en un plazo de 9 a 12 meses, siempre que terapeuta y médico estén en contacto, monitoreando los progresos del niño. 

En conclusión, los problemas de mutismo selectivo no deben ser tomados a la ligera, por ello no hay que pasarlos por alto. Acostumbrarse a que el niño no hable puede traer consecuencias graves. Al hacerse mayor es más difícil su tratamiento y puede provocar conductas contraproducentes como la fobia social, miedo a hablar en público, así como mayor ansiedad y depresión.

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