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El buen comportamiento en el aula de clases

El buen comportamiento en el aula de clases es necesario para mantener un ambiente propicio para el aprendizaje. Esto se traduce en un ambiente relajado, placentero, tranquilo y organizado en el que los alumnos y los docentes se sientan cómodos.

Para conseguir este propósito, deben establecerse unas pautas acerca de cuál es el comportamiento esperado en el alumno mientras se encuentre en el aula. Asimismo, el docente debe tener las herramientas necesarias para garantizar un buen dominio de grupo.

En este apartado, haremos referencia a cuáles son las normas de comportamiento que deben cumplir los alumnos en el aula. Igualmente, compartiremos algunas recomendaciones para propiciar la buena conducta de los participantes en clase.  

Siempre hay que observar las normas

Para poder llevar una convivencia armónica entre cada uno de los alumnos y entre ellos y los profesores, es necesario establecer y cumplir normas de comportamiento. Estas deberán adecuarse a la edad del grupo de alumnos y a la materia específica que estudiarán.

Sin embargo, es un hecho que cada plantel educativo se encuentra en la libertad de establecer sus propias normas de convivencia.  Eso sí, siempre que estas estén dentro de lo legal y no violenten ningún derecho, ni del personal académico ni del alumnado. 

Algunas de las normas básicas que generalmente deben cumplirse dentro del aula de clase son:

  • Llegar a clase a la hora pautada de forma puntual.
  • Al llegar saludar y despedirse al retirarse.
  • Para intervenir, debe pedirse el turno y respetar el de los demás.
  • No interrumpir a los compañeros en su derecho de palabra.
  • Al entrar y salir del recinto, debe hacerse de forma ordenada.
  • Hay que estar atento a la actividad que se desarrolla dentro del aula.
  • Hay que escuchar y tratar con respeto a los profesores.
  • Mantener una actitud colaborativa hacia los compañeros de clase.
  • Sentarse correctamente en el asiento.
  • Cuidar el material y los instrumentos de estudio propios y del plantel.
  • Hablar en un tono de voz bajo.
  • Ser limpio y ordenado.
  • Caminar y no correr dentro del aula.

Las normas, instrucciones y pautas son necesarias en todos los ámbitos de la sociedad. Por ese motivo, que los niños desde muy temprana edad las conozcan y las cumplan en escenarios cotidianos como el aula de clases contribuye a la formación de adultos éticos.

Por otra parte, las normas en el hogar también tienen una gran importancia. Normalmente, el ámbito escolar y doméstico se retroalimentan de forma constante. Es así como lo más favorable para nuestros hijos es reforzar en casa lo que aprenden en la escuela.

Asimismo, es necesario que los niños estudien en instituciones que promuevan y practiquen valores armónicos con los valores familiares. Las normas adecuadas impartidas desde el hogar, serán reproducidas por los niños en el aula y en cualquier otro entorno. 

Una buena conducta moldeada desde casa, contribuirá a ambientes más armónicos y propicios para el aprendizaje, dentro del aula. Como padres, es necesario comprender nuestro nivel de responsabilidad en este aspecto.

Promover un buen ambiente y comportamiento en el aula

Ahora bien, como docentes, también estamos llamados a ser los promotores de un ambiente positivo en clase. Es necesario enfocar nuestras capacidades y habilidades para evitar que aparezcan los problemas de conducta.

Una formula, cada vez más empleada en las escuelas, es la introducción en el aula de dinámicas mindfulness para niños. Te animaos a leer nuestro artículo sobre esta temática, aprenderás actividades para introducirlo de tu clase.

A continuación, se presentan algunas recomendaciones para mantener un ambiente agradable en el aula que favorezca la cohesión de grupo y la mejora del aprendizaje:

Dar instrucciones específicas

Siempre será más favorable que los alumnos tengan muy claro qué es lo que se quiere de ellos. Para que esto sea posible, es necesario explicar con lujo de detalles qué es lo que esperamos que hagan. Cuanto más explícito mejor.

Se deben dar detalles especificando el qué, cómo y para cuándo deben realizar la instrucción. Igualmente importante es emplear un tono de voz calmado y dar una instrucción a la vez.  

Repite la instrucción con otras palabras en caso de que no haya quedado clara. Utiliza un lenguaje adecuado al nivel de comprensión de tus alumnos según su edad.

Sé consciente de que eres un modelo de comportamiento a seguir

Inevitablemente, como profesores somos modelos a seguir para nuestros alumnos. Por lo tanto, debemos cuidar ser congruentes con lo que decimos y lo que hacemos. Pero más importante aún, es cuidar lo que hacemos y lo que le pedimos a nuestros alumnos que hagan.

Las normas y las pautas establecidas en el aula deben cumplirse por parte de todos sin excepción, incluso nosotros. Esto hace que el alumno comprenda que las normas son algo que se debe cumplir siempre y no de acuerdo a la circunstancia o la conveniencia.

Asimismo, podremos implementar nuevas conductas a través del propio ejemplo, para que el alumno repita lo que hacemos, al vernos.

Refuerza las conductas positivas

Esto es una práctica muy poderosa. Generalmente, nos concentramos en señalar y querer corregir la conducta negativa, mientras que la positiva se da por sentada. 

Cuando tus alumnos hagan algo bueno, exprésalo verbalmente y describe con detalle lo que han hecho adecuadamente. Es vital reforzar la conducta que se quiere mantener o mejorar y hay que hacerlo apenas sea observada.

También es posible otorgar un premio al alumno o al grupo de ellos que han tenido una buena conducta. Por ejemplo, les puedes enviar una nota positiva en el cuaderno, regalarles una pegatina, poner sus nombres en una cartelera, etc.

Usa herramientas de control

Hace unos meses escribimos un articulo sobre diferentes herramientas para controlar el ruido en el aula, en el facilitábamos diferentes formas para alcanzar este objetivo.

Una de las formas de controlar el ruido en clase, se basaba en la proyección de dos imágenes en la pizarra digital, una verde y otra roja. De tal forma, que cuando el ambiente era el idóneo, se proyectaba la pantalla verde, mientras que si el ruido era elevado, pasábamos a la pantalla roja.

En cada grupo de trabajo, debería existir el rol del controlador, el cual debe estar pendiente al color de la proyección, con el objetivo de calmar a su grupo cuando el tono sea elevado.

Es una forma muy sencilla y económica, pero eficaz de controlar el ruido en nuestra clase. Te animamos a leer el artículo completo sobre las técnicas para controlar el ruido en clase.

Haz un guión para llevar a cabo la actividad en el aula

En verdad, uno de los retos más grandes para los docentes es mantener un buen ambiente en el aula, sobre todo si se trabaja con niños muy pequeños o con adolescentes.

Por lo tanto, lo mejor es planificar bien las actividades dentro del aula y adoptar comportamientos y acciones que permitan crear un ambiente bueno y estable.

Prueba a aplicar algunas de estas recomendaciones que provienen de un estudio llevado a cabo por la Dirección General de Personal Docente Servicio de Salud y Riesgos Laborales de Centros Educativo de la Junta de Extremadura:

  • Procura estar en el aula antes de que lleguen los alumnos y asume una actitud positiva.
  • Inicia la clase con naturalidad, cuando los alumnos se encuentren en silencio. No lo exijas, espera de pie a que el ambiente se calme.
  • Establece un orden para tus clases. Haz un resumen de lo que se vió en la última clase y enlázalo con el contenido que darás para que exista continuidad.
  • Dale prioridad a aquellos temas que sabes que captan la atención de tus alumnos. Busca relacionarlos con la materia del programa que toca cubrir.
  • Promueve la participación. Permite a tus alumnos expresar opiniones, dar sugerencias y asígnales responsabilidades.
  • Sé creativo en tu metodología. Prueba técnicas novedosas que capten la atención de tus alumnos.
  • No te quedes sentado. Camina por el aula y supervisa el desempeño de cada alumno a tiempo que les ofreces la ayuda necesaria.
  • Siempre cumple con lo que ofreces a tus alumnos, ya sea un premio o un castigo. Esto refuerza tu confiabilidad e infunde respeto.
  • Si algún alumno asume una conducta inapropiada, no lo tomes como algo personal. Controla tus emociones, mantente relajado y procura restablecer el orden sin alzar la voz.

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